
Nada más un acorde disonanteuna llamarada que fluye en el corazón de una isla en la garganta en el silo una celda sialísmicaendurecida incolora imposible de perturbardolor más allá del dolorsublimes sueños más allá de la locurade la nicotina y el humo desintegrándoseen la fuente de la plaza principalen medio ángeles de espectros condenadosaniquilados por abrazar el eco de una luz vacíade un índice inválidocapaz de arremeter contra la llaga y devastarla.Conozco un alma un triste cuervoun lomo curtidoatizado por la ira por los defectos del albala inercia de la muerte que me ha convertido en un ofidioconozco lo que he olvidadoel puño que me ha golpeadoreconozco mi forma aleatoria anamórficahe olido este perfume de cirios y pólvoray la lluvia cayendo sobre mi rostro de cartón.No he visto estas tierras en viday la espuma del mar estallando más alláde este salto este giro esta danzaeste canto incierto en medio de un eclipse.Vivo bajo este ojo con la reencarnación brutal de un ángel silenciosocon sus plumas ennegrecidas incendiadas como un fénixcon el recuerdo de otros seres que se detienenfrente ha este espejo con los labios quemadoscontemplando su tragedia su ausencia y sus ansias de acariciar aunque sea un instantecualquiera de todos sus rostros.






































